viernes, 6 de julio de 2018

MI VIDA JUNTO A VICENTE FERRER

La India es mi perdición

Haber viajado a este país en septiembre de 2.016 hizo que muchas ideas guardadas en el subconsciente se colocaran en su sitio y aunque reconozco que estando allí, solo pensaba en los de aquí, una vez en el lugar de origen no me podía sacar de la cabeza este fantástico país. Es por eso que de vuelta a occidente, mi compañero de aventuras y yo, decidimos ponernos en contacto con alguna asociación local para poder ayudar a la gente más desfavorecida y pobre aportando algo que en todos en los países desarrollados nos sobra, es decir, dinero. Reacios a colaborar con alguna sociedad desconocida, decidimos informarnos de cuales eran las que más se acercaban a nuestros objetivos, así que después de mirar decenas de Fundaciones, nos pusimos en contacto con la sede que tiene Vicente Ferrer en Barcelona para informarnos de que proyectos tenían en marcha en la India. 

La información que nos llegó fue directa y concisa. Nos explicaron su forma de trabajar y de que manera los ingresos que recibirían de nuestra parte no se gestionarían individualmente para una sola persona, sino que pasarían a un fondo común de donde, en este caso, se utilizarían para comprar material escolar, libros y uniformes necesarios para las escuelas de la zona, que no es otra que Anantapur, en el estado Andra Pradesh. Gracias a nuestra pequeña aportación mensual, una familia entera (no solo un niño) iba salir de la pobreza. Empleamos dos minutos de una larga noche para pensar si la idea nos convencía y finalmente decidimos rellenar los formularios para poder apadrinar a un niño o una niña indios. A los pocos meses, dentro del buzón y rodeada de giros bancarios y folletos de propaganda se encontraba la foto de Madhulatha, la niña que representa la solidaridad en mi casa. 

ANANTAPUR
El nombre de Vicente Ferrer va ligado a esta población y a este estado. Su dedicación nació de la vocación por ayudar a los pobres mientras trabajaba como misionero para los hermanos de la Compañía de Jesús y toda su vida giró en torno a este propósito una vez que se casó con Anna Perry en el año 1.974. Leer la biografía de Vicente y Anna es volver a la India. Con su forma pausada de recordar los momentos más significativos vividos al lado de su marido, la narradora te acerca a la realidad más dura de un país que se encuentra en constante desarrollo político y social. Anna dedica largos capítulos a contar como surgió, nació y se desarrolló la Fundación que actualmente dirige su hijo Moncho, y no se olvida de que la base para salir adelante en cualquier circunstancia de la vida es el amor a uno mismo y al prójimo. 

"He declarado la guerra al dolor y al sufrimiento y he firmado un compromiso de paz: contribuir a la unidad entre las naciones y los pueblos" Vicente Ferrer, 1.969

POR UNA VIDA DIGNA
En la India la vida es muy precaria, especialmente si la familia no tiene ingresos fijos ni tampoco acceso a las ayudas sociales. Vivir es andar en la cuerda floja: uno puede ir tirando pero cuando un miembro cae enfermo o se aproxima un casamiento, la economía familiar se quiebra y acaba naufragando. Si a estos problemas se le suman el sistema de castas y todo lo que lo rodea, comienza un descenso en picado donde la pobreza es la base de todos los problemas. Debido a ella, la falta de alimentos y la higiene hace que florezcan las enfermedades y definitivamente acabe llegando la muerte. Los datos que proporciona Anna sobre la mortalidad infantil hace que con este calor, te quedes helado. Por ese motivo, Vicente Ferrer tenía claro cual sería su misión una vez instalado en Anantapur (1.970) y para ello puso todo su empeño. El primer paso sería proporcionarles a los intocables una vivienda digna y agua para regar sus cultivos (en un país donde la escasez de agua es un problema político, Vicente comenzó a construir pozos y acumuladores con el soporte de diferentes instituciones). La educación y la sanidad fueron proyectos secundarios que, gracias a los apadrinamientos españoles y la ayuda internacional, pudieron desarrollar a gran escala, contando con más de cien escuelas y cincuenta hospitales con personal cualificado para poder dirigirlas. La emancipación de la mujer ha sido un tema tabú imposible de abordar en las últimas décadas. Sin embargo, actualmente la Fundación se está volcando en ellas, y gracias al desarrollo de varios proyectos, las mujeres pueden vivir de forma digna si su marido las abandona, las maltrata o quedan viudas. Desde nuestra posición privilegiada es fundamental reflexionar sobre la situación en la que nos encontramos nosotros y analizar cuantas de las comodidades que nos rodean son totalmente prescindibles o banales. Hay que ser conscientes de que en la otra parte del mundo hay personas que no han tenido la gracia de nacer en las mismas condiciones. 

Vicente Ferrer se dedicó en cuerpo y alma a ayudar a los pobres. Su única preocupación fue ofrecerles una vida digna aunque para ello tuviera que traspasar los límites establecidos. Transformó comunidades enteras y consiguió igualdad en el sistema de castas indio. Izó la bandera de la dignidad y la independencia en una región maltratada por el gobierno, y proclamó sus ideales con un único fin: no hacer daño a los demás y ayudar a quien lo necesitara. Vicente Ferrer falleció en Anantapur en el año 2.009, pero la imagen del hombre con el paraguas negro que recorrió las televisiones españolas en los años 90 será difícil de olvidar.





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